El avance de la pobreza energética

La factura de la luz ha crecido más de un 70% en seis años. Las familias españolas tienen cada vez más dificultades para calentar e iluminar sus viviendas y las muertes por esta causa superan con creces a las producidas en carretera. Sin embargo, el Gobierno da la espalda y se esperan más subidas para 2014.

30/12/2013
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Pobreza energética
Hace unos días, saltó la alarma: la luz iba a subir un 11% en enero. El Gobierno, con su ministro de Industria a la cabeza, negó la mayor, suspendió la subasta eléctrica y criticó la manipulación y falta de transparencia de las empresas eléctricas. Unos días más tarde, el Ejecutivo decretó una subida del 2,3%. Y la ciudadanía ya no se quejó, es más, hasta vio con buenos ojos el buen hacer del ministro Soria. El tarifazo anunciado por las eléctricas ya no era tal. 
 
Sin embargo, la luz sube este mes como ya lo hizo en torno a un 10% durante 2013. El usuario, que antes de julio pagaba 60 euros mensuales, ahora paga unos 72 euros más al año y un 70% más que hace seis años. Y lo peor es que parece que estos incrementos todavía no han tocado techo. Para 2014 se planean más subidas aparte de este 2,3% con el que hemos arrancado el año.
 
En definitiva, quien en 2003 pagaba unos 10-15 euros mensuales, ahora paga más de 50. Una subida abismal que está afectando gravemente al bolsillo de las familias españolas, algo que da lugar a que aumente considerablemente la pobreza energética. 
 

¿Qué es?

La Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) considera que un hogar está en situación de pobreza energética “cuando es incapaz de pagar una cantidad de servicios de la  energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su hogar”. Aunque en España todavía no hay estudios concretos sobre este hecho, se asume que la pobreza energética ocurre como una combinación de tres factores definidos a escala de hogar: renta familiar, precios de la energía y eficiencia energética de la vivienda. 
 
Sergio Tirado, vicepresidente de ACA, afirma que aunque no hay metodología científica que permita contar con fiabilidad el número de personas que está en esta grave situación en España, “en 2010 afectaba a más de un 10% de hogares, es decir, a más de cuatro millones de personas”. La Encuesta sobre Condiciones de Vida de 2012 demostró que la pobreza energética afecta ya al 17,9% de hogares. Según Izquierda Plural, en 2013 llegó a más del 23% de hogares. De hecho, en 2012 más de 1,4 millones de viviendas sufrieron un corte de luz por impago, el doble que en 2006.   
 

¿Quién la sufre?

Tal y como explica Sergio Tirado, “un hogar se encuentra en situación de pobreza energética cuando destina más del 10% de sus ingresos anuales a las facturas de energía”. A su vez, también se mide en relación a la incapacidad de una familia para mantener su vivienda a una temperatura adecuada. El estudio que presentó ACA en 2012 recogía datos importantes. “Si medimos por el primer indicador, comprobamos que Extremadura, las dos Castillas o Aragón son regiones donde hay más familias en situación de pobreza energética. En cambio, cuando analizamos el país por la segunda condición, vemos que las comunidades autónomas del sur y el este son las que tienen más dificultades para mantener sus viviendas a la temperatura aconsejada”.  Es decir, aunque la factura no suponga el 10% de sus ingresos, pasan frío en invierno. 
 

Más muertes que en la carretera

“La pobreza energética podría estar causando más muertes que los accidentes de tráfico”. Sergio Tirado no duda al hacer esta afirmación. “Vivir en una casa que está a menos de 18 grados tiene efectos sobre la salud, especialmente en niños y ancianos”, reconoce. Además, la pobreza energética está relacionada con un aumento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, algo que genera un importante pico de mortalidad adicional en invierno y que empieza a afectar especialmente a los hogares con personas en desempleo. “España tiene una de las tasas de mortalidad adicional más altas de la UE y de los países occidentales según los datos del Observatorio Español de la Sostenibilidad. Se calcula que cada año mueren entre 2.300 y 9.300 personas de forma prematura debido a la pobreza energética”. Como comparativa, en 2012 hubo 1.304 víctimas mortales en las carreteras españolas.   
 

Sin estrategia política

El gran problema que señalan desde la Asociación de Ciencias Ambientales es que España carece de una estrategia clara para reducir esta problemática. “Existen medidas como el bono social para los consumidores vulnerables o alguna disposición de eficiencia energética, pero la sensación es que se trata de soluciones temporales, de carácter paliativo y que no llegan a los hogares realmente afectados”, añade Tirado. 
 
De hecho, el 17 de diciembre, el grupo parlamentario de Izquierda Plural presentó un Proyecto de Ley para prevenir la pobreza energética que fue rechazado por la mayoría absoluta del Partido Popular. En un hemiciclo prácticamente vacío, el diputado José Flores Lanuza dijo que la prioridad del PP “es garantizar en su conjunto la sostenibilidad del Estado de Bienestar porque es la mejor forma de proteger a los más desfavorecidos” y dio carpetazo al proyecto de Izquierda Plural presentado por la diputada Laia Ortiz. Según aseguró Flores Lanuza, el Gobierno trabaja en reducir la tasa de pobreza “con medidas estructurales como la Reforma Laboral, porque no hay mejor manera de luchar contra la exclusión social que construir un nuevo modelo de relaciones laborales que frene la destrucción del empleo, asiente las bases para la creación de empleo estable y de calidad y que favorezca a la competitividad”. 
 
Para Sergio Tirado, vicepresidente de ACA, esto no es suficiente. “Hay que mejorar la eficiencia energética de las viviendas”. Según el estudio, adentrarse en esta rehabilitación generaría 17 puestos de trabajo a tiempo completo durante un año por cada millón de euros invertido, o lo que es lo mismo, 47 puestos de trabajo por cada mil metros cuadrados rehabilitados. “En conclusión, la rehabilitación energética de las viviendas, que sería la única solución a largo plazo, crearía empleo que beneficiaría especialmente a los trabajadores del sector de la construcción, que han sido los más afectados por la crisis”, añade. 
 

¿Por qué es tan cara?

Pero sin duda, la gran pregunta que se hacen los ciudadanos es por qué es tan cara la factura de la luz. Según la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, la factura eléctrica se reparte entre tres actores. Por un lado, el coste de la energía consumida que supone apenas el 37% del total de la factura y que es lo que se regula mediante la subasta eléctrica. Por otro lado, están los impuestos, que incluyen el IVA y el impuesto especial sobre la electricidad y que suponen el 21% del total. Por último, y el actor que mayor partida se lleva, es el de los llamados peajes, donde se pagan costes como el transporte y distribución de la electricidad o las primas a las energías renovables, que suponen más de un 41% de la factura. 
 
Además, en la última reforma energética, impulsada en 2013 por el Gobierno, se favoreció a las grandes compañías eléctricas, frenando el desarrollo de las renovables y la generación y uso eficientes de la energía. De hecho, penalizaron el autoconsumo y la autoproducción poniendo un peaje al sol. A su vez, no acaba con el déficit de la tarifa y beneficia a tecnologías sucias como el gas, el carbón o la nuclear. 
 
Por el contrario, la Asociación Española de la Industria Eléctrica, que agrupa a las grandes empresas eléctricas del país, ha obtenido un 23% de beneficios en el último año. A su vez, cada empresa alcanzó en 2012 el doble de ganancias que las eléctricas europeas, situándose en un 6,78% de media. Mientras tanto, el presidente de Iberdrola, Sánchez Galán, se embolsa cada año 6,2 millones de euros, 30 veces más que sus homólogos japoneses y cinco veces más que los alemanes. En definitiva, las eléctricas cada vez más enriquecidas, así como sus dirigentes. Y los hogares españoles más pobres y más fríos. Mientras tanto el déficit no ha parado de subir en la última década y los ciudadanos tendrán que pagarlo con intereses en los próximos años. Por tanto, la luz no dejará de subir en los próximos meses y eso que ya pagamos la tercera tarifa eléctrica más cara de Europa. 
 

 

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